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Tantas cosas que uno deja pasar...

Cada día que pasa, hay tantas cosas que uno quisiera decir, dejar plasmada cada experiencia, dejar dicho cada momento, inmortalizar cada imagen, porque todo pasa muy rápido, cuando te das cuenta el momento es pasado. Según la experiencia que he podido palpar, lo correcto es correcto aunque nadie lo haga y lo incorrecto es incorrecto incluso si todos lo hacen, que sabias palabras que cobran significado en cada detalle de vida. Cuando hago un breve viaje a meses anteriores, puedo sentir aún cada sensación del dolor, ese dolor del alma, se ha apaciguado, si; pero nunca se irá, permanecerá ahí y uno empieza a ser capaz de vivir con él. También, somos capaces de reconocer más desencantos, de los más cercanos y no se piensa con nostalgia sino con asombro, ¿quá quedó de lo que dí?. ¿qué debo hacer para seguir sumando y ayudando?, aunque es posible escuchar que te digan: "yo no te pedí nada" uno piensa: "¿y yo? Lo dí todo", no puedo pensar en otra forma de vivir sin pensar en que debo seguir dándoles, ayudándoles, salvándoles si puedo, protegiéndoles si puedo, apoyándolos aunque sea con un granito, cada minuto que mi cuerpo respire. Trato de dar lecciones de vida pero el internet, el buscador, la red social, los pares cibernéticos, los grupos de apps, en fin todos suplen mejor el consejo de mamá, las palabras aburridas de mamá. Realmente es increíble como los consejos de jóvenes de no más de 25 años son seguidos al pie de la letras sin cuestionamientos por el simple hecho de tener la etiqueta de influencer, cuando no han vivido ni una experiencia que valide sus tan valiosos y universales consejos. La generación de Cristal, se blinda entre ella misma y forma sus cadenas para ser cada vez más inaccesible y para permanecer viviendo en la fantasía que ellos mismos crean, el que no puede empieza a buscar alternativas en drogas, sexo, alcohol, amistades enfermizas o modas insanas, cuando despiertan si es que lo hacen, o están convencidos que la vida es asi y asi debe ser o que esta vida no es para ellos y que nunca se dieron cuenta que es mejor no seguir viviendo y en medio de esa incapacidad de salir por sus propios medios optan por terminar su historia, como si la vida no valiera nada. Lo que es peor es que los que más lucharon por defenderlos y cuidarlos terminamos siendo los victimarios, los culpables, culpables de no ceder a los caprichos, culpables de las consecuencias cuando no somos ni responsables de las decisiones iniciales. Para la decisión torcida fueron muy valientes pero para las consecuencias, no le quedó valentía y todos tienen la culpa menos ellos mismos. Mientras escribo, pienso que tengo miedo a lo que pensarán, desacreditarán mis palabras, les encontrarán errores, se sentirán envalentonados para criticar. Porque ahora en el mundo actual, lo bueno se critica y lo malo se aplaude. Luego, vuelvo a pensar y creo que me sentiré mucho más avergonzada si no lo escribo, si no lo plasmo. Cómo ha cambiado el mundo, o quizá no ha cambiado el mundo sino que se ha proliferado y se ha multiplicado lo que antes era solo de unos pocos, ahora se ha generalizado, se llama libertad a ser cada vez más promiscuo, se llama búsqueda de identidad a hacer lo que se te venga a la cabeza, sin respeto sin límites ni valores ni principios. Todo eso pasó de moda, recuerdo que cuando uno estudiaba era para aprender, es verdad que no a todas se les da con la misma magnitud el estudio, a unos les gusta aprender y a otros lograr la nota sea como sea, comprando las preguntas, comprando las respuestas, haciendo trampa. Me pregunto, en la vida real, cuando toque aplicar los conocimientos aprendidos o no aprendidos, copiados o comprados, pasaremos la prueba? Nos engañamos a nosotros mismos, no nos damos cuenta que las pruebas de la vida no pueden ser compradas, ni pagadas, ni podemos hacer vivir la vida de uno mismo al otro. Que poco ponemos de nuestra parte, cuando se protege la juventud de esforzarse, cuando da un poquito ufff ya es demasiado, se ha perdido la capacidad de sacrificio, se ha perdido por completo esa frase que dice: "hay que dar hasta que duela", porque según las nuevas generaciones nada puede hacerte doler, y cuando algo hace doler es casi un abuso, o si tu eres el que hace doler, traspasaste los límites. Cuando llego a este punto, una frase nuevamente se apodera de mi mente: Tiempo al tiempo, el tiempo es un juez tan sabio que no sentencia de inmediato pero al final da la razón a quien la tiene. Por ahora es lo que tengo en la mente, si te sirve tómalo sino déjalo, a lo mejor a otro le servirá.


 
 
 

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